

Nos recibieron en la Comunidad de El Coyolito, donde disponen de una casita para reunirse, allí nos presentaron sus productos y alguna de ellas nos contó su historia. Muchas inicialmente desconfiaban de la organización de las mujeres, eran trabajoras de grandes cafetales, trabajaban con sus maridos, salían a las 4 de la mañana hacia la finca, donde el patrón les daba algo de comer y unos 2 dolares a la semana, vovían de noche a sus casas y trabajaban 7 días a la semana, una miseria ,pero era seguro. No podían permitirse faltar al trabajo para ir a capacitarse o a reuniones con las otras mujeres por que a parte de que no las pagaban si faltaban un día, los rumores entre la gente podían hacer que el patrón se enterara y no les volviera a dar trabajo. Sorprendentemente, Nacha, nos contó que fue su marido quién la animó a que se instruyerá, aprendiera, mientrás él seguía en el cafetal, en contra de muchos maridos que no dejan a sus mujeres salir mucho de la casa, en estas comunidades están bastante empoderadas y los maridos lo aceptan de buen grado.


Después de la exposición le regalaron un ramo a la directora de INPRHU, para agradecerle su labor, y no me pregunteis por qué, estaba mirando a otro lado cuando oí que me llamaban y me colocaban el ramo.....con lo que me gusta a mi figurar, y ponerme delante de todo el mundo!!!.
Continúamos con otra visita a una familia en la Comunidad de Los Canales, allí pudimos ver el huerto con las plantas, el secadero donde las instalan y una pequeña demostración de cómo las cuecen, mezclan con jabones o sustancias para preparar los potinges.






Volví justo a tiempo de probar un jugo de flor de Jamaica, que estaba buenísimo, y un jarabe de Zacate de Limón y menta que no tanto. Lo importante es que aprender a utilizar los remedios, las dosis y tienen un pequeño mercado local con lo que aumentan sus ingresos.
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