
Con todas ellas me fui andando para enseñarles la Iglesia de recolección (en la foto), la de San Francisco, el Convento, La Merced y acabar desayunando en la plaza de la Catedral, a todo correr, porque habíamos quedado a las 10 de la mañana con Mª Helena para nuestra excursión del día.


Así que nos montamos en su 4x4 enorme y con aire acondicionado, sí, subimos mucho de nivel desde los interlocales, buses y taxis desbaratados. Por el camino hicimos un alto para ver el Momotombo y el Momotombito a orillas del más que sucio Lago de Managua.


Nos pusimos rumbo al Volcán Masaya, previa parada en Managua para dejar las maletas en su casa. Por suerte a este volcán se puede subir hasta el cráter en coche, de otra manera no lo hubiéramos hecho, aunque luego hay unas escaleras a más altura para verlo mejor.


Es increíble la de humo / gas que salía, a veces escupe piedras, al bajar del mirador vimos el letrero que daba las recomendaciones al considerarlo Turismo de Aventura (no de riesgo Mónica), como no estar más de 15/20 minutos expuesto a los gases, que podías sufrir mareos, y podía cerrarse la zona debido a las erupciones. Vamos, que menos mal que lo leímos al bajar. Visitamos también el Museo donde explican muy bien con mapas las zonas geográficas, sísmicas, las placas y todo con mapas y maquetas bastante interesantes.


Volvimos a probar suerte en el mercado de artesanía, esta vez estaba abierto, y así pudimos hacer algunas compritas, sí, no me resistí, desde la otra vez que estuve andaba un bolso por mi cabeza y ahora anda por mi armario, jeje.
Yo ya pensaba que no nos quedaba casi nada de día para hacer cosas, teniendo en cuenta que aquí anochece a las 6 de la tarde, pero nos apuramos un poquito y llegamos a la reserva natural del volcán Mombacho, donde nos propusimos hacer Canopy (tirolina), vamos, lanzarte de un árbol a otro por una cuerda con un arnés.

Puede parecer una bobada y lo es, pero es muy divertido, y había una vistas espectaculares. Confieso que también da un pelín de miedo, ¿verdad Bea?

La primera vez, me tiré con el guía, pero luego ya cogí soltura e hicimos incluso piruetas, el superwoman y el outsidedown, o algo así, la verdad es que nos echamos unas risas.


Ahora si que era el final del viaje, vuelta a Managua, y de charleta en casa de Mª Helena hasta las cuatro de la mañana, hora en que las chicas cogían el autobús de vuelta a Costa Rica, yo dormí un poco más y madrugué para volver a León a pasar el domingo vegetando, y otra vez solita.

Gracias por la visita.
1 comentario:
no se ven las fotos!!
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