Despues de la odisea típica para llegar al aeropuero de Managua, donde ya voy estableciendo relaciones y acumulando números de teléfono de taxistas, llegué a Guate sin problemas, donde me esperaba, bueno mejor dicho donde esperé, jeje, a que Ales me recogiera en nuestro ya querido KIA picanto de alquiler, aunque esta vez era verde. La espera mereció la pena porque en La Antigua me esperaba una tortillita de patata, croquetitas, jamón y salmorejo..... ¡qué ganas tenía de comida rica! estoy empezándome a hartar de tanto arroz y pollo.
Madrugamos para ponernos en camino hacia Honduras, son unas 4/5 horas de camino, y no sabíamos si íbamos a poder pasar el coche por la frontera (Copán está a 12 km), cosas de papeles que te dicen en la agencia, pero que en la frontera ni nos mencinaron, aunque puede ser porque aquí, el señorito Alejandro, lleva pasaporte con sellito diplomático, ejem, ejem. ;)), el caso es que pasamos sin problemas, nos alojamos donde la Señora Patty, pachorra donde las haya y fuimos a ver las ansiadas ruinas.


Es un complejo de menor importancia que Tikal, más pequeño y no tiene grandes construcciones, pero sí muchas estelas y la Escalinata de los jeroglíficos, donde en los escalones está narrada la historia de las dinastías Mayas de la época, aunque por su erosión no se han sabido ordenar adecuadamente y son de difícil compensión.
Lo que sí abundan son las cara esculpidas de estos tipos feos, jeje
Continuará....

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