viernes, 20 de junio de 2008

Taxco

El lunes, trempanillo, tomamos (en México no se puede decir coger) un autobus hacia Taxco, no sabemos muy bien quién eligió el destino, yo pensaba que Ales, Ales que Chema y Chema que yo, el caso es que es un pueblo bonito, con muchas cuestas, mucha artesanía de plata y una catedral curiosa. Lo justo para un día de excursión y ver la vidilla méxicana más allá de DF.



La catedral nos sorprendió y abrumó, es la más recargada que hemos visto por aquí, en un pueblo, relativamente pequeño, está esta catedral con 7 retablos de lo más rococó.


Y un Cristo que daba un poco de miedo


Seguimos callejando, en busca de más iglesias, tiendas, mercados, mientras sorteábamos a los "escarabajos", que todavía no entiendo como se las apañan para manejarse por esas callejuelas tan estrechas y cuestas tan empinadas.





Lo que no pudimos probar (menos mal), es lo típico de la zona; los jumiles, porque no era temporada, ni el Pozole, porque el único sitio o el típico donde lo servían no era muy agradable y además con el calor que teníamos en el cuerpo de tanta cuesta arriba, cuesta abajo, lo que menos nos apetecía era una sopa. Así que como señoritos que somos, nos instalamos en una terracita con vistas, un par de cervecitas y unos buenos tacos, que también son mexicanos, ¿no?


No había tiempo para más, así que vuelta al bus, vuelta a DF, despedida en el metro de Chema, al que volverá a ver pronto en Burgos, y despedida de la hermana y cuñado de Ales con una cena muy amena en un sitio estupendo, pero no el día indicado (problemas con cocina).


Al día siguiente, enésima despedida de aeropuerto....el próximo en el que desembarqué espero sea ya el de Madrid.

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