jueves, 3 de julio de 2008

León Viejo

La Antigua ciudad de León, se encuentra a unos 50km de la actual, y en realidad son unas ruinas, que desgraciadamente siguen bajo tierra debido a como siempre, falta de recursos e interés para desenterrarlas.



Al menos, si hay cierto interés en ellas y en que sean un punto turístico del país, es por ello que encontramos fácil el acceso y tuvimos posibilidad de guía, de los primeros que veo en Nicaragua. Tuvimos (hablo en plural porque fui con Frances, la delegada de PyD en Castilla La Mancha) dos sorpresas nada más llegar a las ruinas: por un lado nos encontramos con un grupo de Nicaragüenses de carácter humilde, que igual que nosotras habían decidido pasar el sábado conociendo mejor su país, con familia y amigos, nos alegró ver que a ellos mismos empiezan a aprovechar momentos de ocio para actividades culturales, cuando en general su primera opción es quedarse en una mecedora viendo la tele, a veces por desconocimiento, por pereza o por falta de recursos, sin que éstas sirvan de excusa, suele ser así.
Estó nos alegró sinceramente, sin embargo la mayor sorpresa vino a continuación, la señorita de la taquilla que previamente nos había informado de que dispondríamos de una guía en 10 minutos, nos llamó a parte para preguntarnos si nos molestaría que esas familias nicas nos acompañaban durante la visita, obviamente nosotras encantadas, eso nos ofrecía la posibilidad de conocer gente y saber sus opiniones sobre las ruinas o lo que fuera, en cualquier caso enriquecedor. El caso es que se sorprendió de que no nos importara, pensó que nos podía molestar, es decir, que ¿otras veces los turistas extranjeros no se quieren mezclar con los nicas? si es así, desde luego mejor que no viajen.


Las ruinas en sí, no dejan de ser ruinas, o como diría mi hermana Carmen: Piedras. Y la historia de la ciudad, su fundación y su desaparición tiene varias versiones; colonia indígena sometida posteriormente por los malos, malísimos españoles que les utilizaron de esclavos como si fueran animales y provocó guerras internas, hasta desaparición por desastres naturales. El caso es que se desplazaron a lo que ahora es conocido por Subtiava (donde ahora vivo yo), llevándose incluso los materiales de construcción para las nuevas casas. Lo que sí me sorprendió fue una forma de castigo indígena, supongo traido por los españoles y que no conocía, y que esta foto representa; es el aperreamiento, suponía ni más ni menos que una pena de muerte a cargo de los perros de caza, ahí es nada.

Desde donde se situaba la fortaleza, se tenía la vista de todas las inmediaciones, es decir, el Lago de Managua, el Momotombo y el Momotombito, es decir punto estratégico de comercio fluvial, y que ahora nos permite disfrutar de ese paisaje.



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