domingo, 20 de abril de 2008

Economía Informal

Aquí en Nicaragua, o por lo menos en el León y Somoto, que es lo que más conozco, la mayoría de las casas tienen las puertas abiertas, así que yo voy encantada por la calle metiendo la cabeza por todas ellas. Es una gozada que te permitan cotillear de tal forma, así veo y me imagino cómo viven, básicamente en todas ves lo mismo, espacio amplio, poco acogedor con mecedoras y la tele, que no falte.

Casi todas las casas en el centro, ya que en los alrededores las casas, si se pueden llamar así, son cuatro paredes (de cualquier tipo de material) con una lámina de zinc encima, son grandes, espaciosas y suelen tener un patio en la parte trasera, donde se distribuyen las habitaciones en el mejor de los casos, en los otros, atrás lo que tienen es más bien una granjita y adelante una misma estancia sirve de todo, para toda la familia, incluído de tienda, y ahí es a donde quería llegar.

Es por eso que tienen las puertas abiertas (además de para poder respirar un poco de aire), por sus negocios, en casi todas las casas, te asomas y tienen un mostradorcito en la entrada con lo que se les ocurre a cada uno vender, desde zapatos, pintauñas y ropa, hasta galletas o detergente, o todo a la vez.


Lo mejor son los puestos de comida; sacan enfrente de la casa, una mesita donde ponen las cazuelas con la comida casera y unas sillitas, en algunas te puedes quedar allí a comer, te sacan un platito de su casa y un tenedor, sino, te lo ponen en una bolsita, con la salsa y todo.



Se ponen sobretodo por la noche, para la cena, con burritos, platano frito, empanadas, y toda clase de robozados y fritanga que os podais imaginar. Se forman colas enormes para conseguir burritos, incluso bicis y coches en doble fila.

A parte de lo curioso del ambiente, lo que me llama la atención es que un día están y otro no, es decir, no tiene ninguna clase de rutina, horario o sentido del trabajo como nosotros lo entendemos, no es ni bueno ni malo, simplemente que su filisofía es distinta, ganan dinero, y hasta que no lo gastan o no lo vuelven a necesitar, pues no ponen su puesticito, o cierran la puerta en el caso de las tienditas, o el comedor sólo abré para dar comida 2 horas y sólo a mediodía. No ven más allá del día a día, ni tienen la más mínima visión empresarial, pero si son felices así, y viven tranquilamente, ¿quienes somos nosotros para imponérsela?¿acaso nuestra filosofía del estrés es mejor?. Eso sí, ver que se conforman con tan poco, para luego pasarse el día pegado al televisor y dentro de una chabola, donde podrían invertir y que se convirtiera en una casa, a veces desmoraliza un poco.

pd. las fotos se ven mejor si pinchais sobre ellas.

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