El sábado fue un día tranquilo, amanecimos sin luz en la casa, aquí es de lo más normal, día sí, día también y nunca sabes cuándo va a volver, normalmente dura un día. Lo malo es que la gente no se queja, tampoco hay donde reclamar y encima les cobran casi más caro que en España un servicio que es más que deficiente, la gente con negocios sufre pérdidas por las neveras y además ahora se están dando casos en los que la compañía eléctrica reclama el impago de facturas del año 2000, y ¿cómo justifica la gente que ya las pagó? Pues nada, a pagar otra vez, esa es otra, en las casas no hay contadores, se calcula a ojo, cómo si la mitad de los días no se consume porque no hay? La Empresa argumenta que si los ponen se los roban y la verdad es que si me han comentado que cuando aparecen por el barrio les corren a pedradas.
Aparte de eso, yo estuve leyendo en el jardincito estupendamente, luego Gustavo me dijo de ir a comer donde un amigo suyo una sopa de res ¡¡ incomible!! Eran trozos enormes de verdura y de carne, que sacabas escurriendo de la sopa con la mano. Luego me acompañaron al Mercado de la Estación, es un mercado de trapicheo donde puedes encontrar de todo, yo busco una bici de segunda mano baratita, pero de entrada me tuve que quedar en el coche (de cristales tintados) mientras los chicos preguntaban precios, para que no me vieran la cara de blancucha y me timaran. Al final no encontré ninguna que me sirviera, eran todas altísimas y no llegaba al suelo, jeje.
Un rato de descanso en casa durante las horas más calientes del sol, paseo por la noche y peli en el ordenador.
Lo que amenizó un poco el día fue un ratón que pasó por mi lado en la salita de la casa, así que con cuidado me fui corriendo a mi cuarto. ¡Al menos no era una rata!
Domingo
Madrugué, junto a toda la superpandi de Paz y Desarrollo (Lino, Marcelo, Gustavo y yo), para ir a la playa de Poneloya. El camino, que en algún tiempo fue carretera, está lleno de baches y en algunos tramos hay niños a los lados sujetando una cuerda que atraviesa la carretera para que pares y les des un pesito, lo piden por el trabajo que hacen al rellenar huecos de la carretera con tierra, dicen que se mantiene más decente gracias a ellos. La playa no tiene ningún encanto especial, pero sorprende que las chicas y/o mujeres acostumbran a bañarse con camiseta de tirantes y pantaloneta corta, a veces por vergüenza o recato y otras por machismo de sus acompañantes y sumisión de ellas, está claro.
Aparte de eso, yo estuve leyendo en el jardincito estupendamente, luego Gustavo me dijo de ir a comer donde un amigo suyo una sopa de res ¡¡ incomible!! Eran trozos enormes de verdura y de carne, que sacabas escurriendo de la sopa con la mano. Luego me acompañaron al Mercado de la Estación, es un mercado de trapicheo donde puedes encontrar de todo, yo busco una bici de segunda mano baratita, pero de entrada me tuve que quedar en el coche (de cristales tintados) mientras los chicos preguntaban precios, para que no me vieran la cara de blancucha y me timaran. Al final no encontré ninguna que me sirviera, eran todas altísimas y no llegaba al suelo, jeje.
Un rato de descanso en casa durante las horas más calientes del sol, paseo por la noche y peli en el ordenador.
Lo que amenizó un poco el día fue un ratón que pasó por mi lado en la salita de la casa, así que con cuidado me fui corriendo a mi cuarto. ¡Al menos no era una rata!
Domingo
Madrugué, junto a toda la superpandi de Paz y Desarrollo (Lino, Marcelo, Gustavo y yo), para ir a la playa de Poneloya. El camino, que en algún tiempo fue carretera, está lleno de baches y en algunos tramos hay niños a los lados sujetando una cuerda que atraviesa la carretera para que pares y les des un pesito, lo piden por el trabajo que hacen al rellenar huecos de la carretera con tierra, dicen que se mantiene más decente gracias a ellos. La playa no tiene ningún encanto especial, pero sorprende que las chicas y/o mujeres acostumbran a bañarse con camiseta de tirantes y pantaloneta corta, a veces por vergüenza o recato y otras por machismo de sus acompañantes y sumisión de ellas, está claro.
Sé que la foto no es muy buena y mi cara tampoco, pero no tengo más, se me olvidó cargar la batería, al menos podéis ver que estoy bien y viva. Lo que sí es bueno es el pescadito que tienen en los restaurantes, y super barato!!
El resto del día se fue en unas 5/6 horas de viaje a Somoto, donde me quedo hasta el jueves para formular unos proyectos con una ONG de aquí con la que trabajamos. La noche de ayer daría para otro post, pero la resumo en que llegamos de noche, no había habitaciones en el único hotel decente (donde por suerte duermo hoy) y tuve que dormir en hostal horrible, después de ver otro más horrible todavía, donde me recibieron un par de cucarachas, arañas y hormigas gigantes y amarillas. Y por la noche me acompañaron ruiditos de ratones, ladridos, y los camiones que pasaban por la carretera de al ladito de mi puerta. Por supuesto no me metí en la cama y dormí, lo que pude, enfundada de arriba abajo, desde los calcetines a la capucha de la sudadera…… lo sé, soy un poco exagerada y escrupulosilla, pero qué le voy a hacer.


1 comentario:
Joe Isa......... y yo en Pamplona.... Aunque Noja no le tiene nada que envidiar a la playita esta.. jajajajja. cuidate mucho
un besazo
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